El príncipe Guillermo de Inglaterra y su esposa, Catalina, abandonaron el hospital el martes, permitiendo que el mundo conociera a su flamante primogénito, quien se ha convertido en el tercero en la línea de sucesión al trono británico.
Ante el júbilo de los presentes y del personal del hospital, la radiante pareja saludó y se pasaron en brazos a su hijo, envuelto con una manta blanca de la que sólo sobresalía la cabeza.
"Todavía estamos hablando del nombre, lo tendremos lo antes que podamos", dijo Guillermo a los periodistas, añadiendo que no podía estar más feliz. "Afortunadamente, se parece a ella", aseguró.
